Bartolo (leñador, borracho y vago) maltrata
a su mujer, Martina. Ésta para vengarse, cuenta a Ginés y a Lucas (criados
de D. Jerónimo), que su marido es un excelente médico que hace milagros,
pero hay que pegarle una buena paliza para que confiese sus dotes. Estos
hacen, a base de palos, que Bartolo se declare médico y lo llevan a
curar a la hija de D. Jerónimo, Paulita. Después de convencer al señor,
y tras un sin fin de equívocos en la casa, Bartolo descubre que Paulita
se ha fingido enferma por amor a Leandro, ya que no les dejan casarse.
Bartolo lo arregla todo, con su particular estilo, y propicia un encuentro
entre los amantes. Pero éstos escapan, poniendo en evidencia quien es
realmente Bartolo. La intervención de Martina y la vuelta de los amantes
aclarará la situación, teniendo lugar un final feliz.