
Nicomedes, riquísimo en América y hermano de Desiderio, promete regalar a éste dos cafeterías en Madrid, si el primer hijo que tenga Desiderio es chico. La fortuna quiere que sea una preciosa niña la primogénita de Desiderio. Desde aquí, entre canciones y bailes, equívocos y líos inverosímiles, la revista adquiere un ritmo trepidante que hasta la apoteosis final, en donde todo se descubre y se perdona, el público pasa hora y tres cuartos de gozo contínuo.